Lumbalgia, ciática, rigidez o sensación de bloqueo en la zona baja de la espalda. Aprende a moverte con seguridad y sin miedo, incluso después de un largo periodo de limitaciones..
Las molestias lumbares no suelen ser solo una cuestión física. Con frecuencia aparecen el miedo a moverse, la rigidez constante o la sensación de tener una espalda “frágil”. Poco a poco, ese miedo lleva a evitar movimientos, a protegerse en exceso y a perder confianza en el propio cuerpo. Y es ese proceso de evitación el que, con el tiempo, acaba limitando más que la molestia inicial.
En DE MOVEMENT no tratamos el dolor lumbar -eso pertenece al ámbito sanitario-, pero sí acompañamos a personas con dolor lumbar a recuperar movimiento, fuerza y confianza a través del ejercicio bien guiado.
La espalda es una estructura fuerte y adaptable. Con el estímulo adecuado, progresivo y seguro, puede volver a tolerar carga y movimiento en el día a día.
Nuestro enfoque se basa en:
Siempre desde el respeto a tu contexto, a tu historia y a tus tiempos.
La investigación actual en salud y movimiento nos ayuda a entender por qué mantenerse activo, de forma progresiva y bien guiada, es clave cuando aparecen molestias en la espalda.
En DE MOVEMENT utilizamos esta evidencia para guiar nuestro trabajo, siempre desde el movimiento, la progresión y el respeto a cada persona.
Muchas personas llegan con ideas que generan miedo, rigidez y evitación del movimiento. Revisarlas es un primer paso fundamental.
Nuestro trabajo no va de “arreglar” cuerpos, sino de acompañar a las personas a recuperar capacidad, confianza y autonomía.
Todo el proceso se adapta a tu punto de partida, tu experiencia previa y tu realidad.
El primer paso es volver a moverte con seguridad. Muchas personas llegan con rigidez y miedo al movimiento. En esta fase trabajamos movimientos suaves y controlados para recuperar confianza, fluidez y sensación de control sin forzar.
Construimos una base sólida para que tu cuerpo se sienta más estable y organizado. No buscamos “hacer abdominales”, sino mejorar cómo tu cuerpo se sostiene y responde al movimiento en el día a día.
La vida requiere fuerza. Introducimos carga de forma progresiva y adaptada para que vuelvas a sentirte capaz, fuerte y seguro al moverte, entrenar o realizar tus actividades habituales.
No trabajamos con ejercicios “mágicos”, sino con patrones de movimiento bien elegidos. Estos son algunos de los más habituales dentro de nuestros procesos, siempre adaptados a cada persona y momento.
No trabajamos con plazos cerrados. Cada persona llega con una historia distinta, pero lo habitual es que, a medida que recuperas seguridad en el movimiento y entiendes mejor tu cuerpo, empieces a notar cambios reales en tu día a día. Nuestro foco no está en “esperar”, sino en avanzar con criterio y sin miedo.
Si ya cuentas con informes o diagnósticos, los tenemos en cuenta y, si lo deseas, trabajamos en contacto con tu equipo sanitario. Nuestro trabajo no es clínico ni terapéutico: acompañamos a personas que conviven con molestias o patologías a moverse mejor y ganar calidad de vida a través del ejercicio.
No. Aquí no se viene a aguantar ni a demostrar nada. El trabajo se adapta a tu momento, con progresiones suaves y bien pensadas. La prioridad es que te sientas seguro/a, acompañado/a y capaz, no agotado/a ni bloqueado/a.
Depende de tu punto de partida y de lo que quieras conseguir. En la valoración inicial te explicamos con claridad cómo plantear el proceso y qué recorrido tiene sentido en tu caso. Sin promesas mágicas, con expectativas realistas y honestas.
Cuando el movimiento deja de generarte inseguridad y ya tienes una base sólida de control, fuerza y confianza. En ese momento, muchas personas continúan su proceso en nuestros grupos reducidos, donde siguen entrenando con supervisión profesional, manteniendo los resultados y ganando autonomía en un entorno seguro y cuidado.
Nuestro compromiso no termina cuando empiezas a moverte con más confianza. El objetivo es que integres el entrenamiento de fuerza y el movimiento en tu vida para que lo que has ganado no se pierda con el tiempo.
Cuando ya tienes una base sólida, hay distintas formas de continuar: puedes seguir con sesiones individuales o pasar a nuestros grupos reducidos de entrenamiento (máximo 5 personas). En ellos el trabajo es menos específico, pero sigue siendo seguro, supervisado y bien adaptado, para que mantengas y sigas mejorando tus capacidades a largo plazo.
La idea no es “terminar un proceso”, sino aprender a cuidarte y sostenerlo en el tiempo.
El primer paso es conocerte, no forzarte.
Comenzamos con una valoración inicial completa, que nos permite entender tu situación actual y decidir contigo el mejor camino a seguir.
La valoración incluye: